Columna de la semana

Defender la paz desde lo local

Por: Pedro Ángel Quintero Tirado
Correo: Pangelquinteroab@gmail.com
   
           

 

 

La vida ofrece paradojas que a menudo no dan espacio al simple entendimiento. Por estos días con la exacerbación de ánimos en Colombia frente al proceso de proceso de paz y las fallidas objeciones presentadas por el presidente Duque, que como bien reconocieron sus actores no es fin del conflicto sino un paso grande hacia otro tipo de relaciones en nuestro país, sucedió un hecho maravilloso que hace años no podríamos imaginarnos, ni el más osado al estilo Julio Verne hubiese podido predecirlo.

La imagen que quedara para la posteridad en los libros de historia en Colombia se dio cuando el Senador por el Centro Democrático José Obdulio Gaviria, gran opositor del proceso de paz, sufrió un colapso en medio de la sesión de la Comisión Primera de Senado siendo inmediatamente atendido por opositores como el médico Roy Barreras, de La U y Julián Gallo, de las Farc, quien conoce de primeros auxilios como casi todos los excombatientes.

Lo anterior podría llevarnos a decir que es una cuestión macondiana, sin embargo, esto va más allá de ser un hecho anecdótico a resumir la esencia de lo que es el acuerdo de paz, imperfecto y con sapos por tragar como dice el profesor Mockus, pero vital para dar unos pasos hacia el encuentro de todas y todos los colombianos en un país tan diverso y plural.

Y si bien, muchos se oponen, es este el camino que debe llevarnos a un acuerdo sobre lo fundamental como una vez lo propuso Álvaro Gómez, un acuerdo sobre la vida y el respeto a encontrarnos de una manera civilizada en la diferencia, pero sin excluir al otro. Esto no va eximirnos de tensiones y contradicciones en ese proceso.

El reto con el proceso de paz que ha quedado ratificado por la Corte Suprema será que la paz sea un imperativo en lo local, donde se establezcan espacios de encuentro entre los polos opuestos, se debata sin caer en el Unanimismo, y donde exista un rechazo contundente a la muerte y al desprecio de la vida; casos se están viendo Manizales es uno de ellos. Bucaramanga, Santander y todos los municipios deben tener presente que la paz también se construye desde lo local, cuando el derecho a la vida rige todo lo demás.

 

 

 

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